Diego Armando Barrado, un náufrago del buen juego en la temporada pasada, el futbolista de Atlético con el pase más penetrante que no tenía puentes a su alrededor, ya no está solo. En su comienzo avasallante de la versión 2012/2013, Ricardo Rodríguez reunió de mitad de cancha hacia adelante a cinco jugadores con el arco rival en el punto de mira: César Montiglio -quizás el más rezagado de este grupo-, Gonzalo Bustamante, Luis Rodríguez, Juan Manuel Cobelli y el mismo Barrado, mientras que Juan Pablo Pereyra, Federico Almerares y Gabriel Méndez están listos para sumarse desde el banco de suplentes. A Barrado ahora le sobran socios ofensivos y Atlético convierte un gol detrás de otro.
"Tenemos mucha libertad de ir para adelante. Una vez que cruzamos la mitad de cancha, somos libres, y eso se notó en este muy buen comienzo", celebró Barrado después de los cinco goles a Defensa y Justicia, que sumados a los tres de la fecha anterior totalizan la misma cantidad (8) que Atlético había hecho en los últimos 12 partidos del torneo pasado. Cuánto cambio hubo, ¿no?
El contraste entre el equipo actual y el que dirigieron Jorge Solari y Juan Manuel Llop es fabuloso: en ninguno de los partidos del curso 2011/2012, Atlético hizo tres goles (lo máximo fueron dos). O sea, lo que nunca había conseguido en las 38 fechas del campeonato pasado, este Atlético ya lo superó en dos de las tres encuentros que jugó hasta ahora.
"Vamos creciendo, de menor a mayor. Contra Defensa fue un triunfo soñado pero no significa nada. Estamos buscando el camino hacia la perfección", explicó Barrado, tal vez el jugador más favorecido por el notable cambio que hubo entre aquel equipo mesurado, que jugaba casi pidiendo perdón, y éste de Rodríguez que ataca casi con desesperación.
En la temporada pasada, Barrado era doble volante central, el mismo puesto que ocupó durante la derrota en el debut de hace 15 días contra Crucero del Norte, en lo que fue una actuación que pareció continuar las desdichas del equipo que dirigía Llop. En Florencio Varela, en cambio, jugó por la izquierda, en una línea de tres volantes: Montiglio por derecha, Matías Ballini por el centro y el propio Barrado por izquierda, mientras Bustamante fue un 10 clásico y Rodríguez y Cobelli quedaron como delanteros libres.
El boom
La explosión de Atlético, ese contraste también con aquel debut sin goles en Misiones, no se explica sólo en la variante táctica de Barrado, pero ayuda a entenderla. "Sí, la verdad es que jugué en todos los puestos, y ahora estoy jugando por izquierda, lo que implica mayor responsabilidad defensiva. Tengo que hacer un tándem con el 'Mudo' (Edgardo Galíndez) para controlar los ataques por derecha de los rivales. Contra Defensa creo que lo hicimos bien, y eso que tuvimos que controlar a uno de sus mejores jugadores (Carlos Rearte)", explicó después de un partido en el que hizo un gol (el tercero) y dio una asistencia (para el cuarto, el de Almerares).
Pase libre
Eso es Atlético: un equipo en el que el jugador que no convierte, al menos ayuda para que anote otro. Bustamante, por ejemplo, no hizo ninguno ante Defensa, pero sí dio dos asistencias (en el segundo y en el quinto) y tuvo participación en el tercero. "Podemos ganar o perder, pero este equipo sale a jugar", se entusiasmó el presidente, Mario Leito, después del 5-2. Barrado ya no está solo: es el precio de la libertad.